Culén

Otholobium glandulosum (L.) J.W. Grimes · Fabaceae · Nativo de Chile, Perú, Bolivia y Argentina

Nombres

Culén, y también cule, culle o cullén — así le dicen en Perú. El nombre viene del mapudungun.

Y aquí hay algo práctico que conviene saber antes de buscar nada: casi toda la ciencia sobre esta planta está publicada bajo otro nombre.

El nombre válido hoy es Otholobium glandulosum. Pero durante más de dos siglos se llamó Psoralea glandulosa L., y ese es el nombre con el que aparece en la inmensa mayoría de los estudios. Si busca "Otholobium glandulosum" va a encontrar poco; si busca "Psoralea glandulosa" se le abre la literatura entera.

Circulan además como sinónimos Cullen glandulosum, Grimolobium glandulosum y Psoralea lutea.

Historia

El culén es una de las plantas medicinales más usadas de la historia de Chile, y de las pocas que llegaron a tener nombre de bebida: el té de culén. En tiempos en que el té de verdad era caro y venía de muy lejos, la infusión de sus hojas lo reemplazaba en las casas del campo.


El trago

Pero el té no era lo único, y esta parte casi no se cuenta.

Con el culén se hacía también un trago con alcohol, y la receta usa una parte distinta de la planta: no la hoja, sino la corteza. Se macera corteza de culén con clavo de olor, canela, azúcar y aguardiente. Se describe como un trago típico, característico de los años sesenta.

Vale la pena detenerse en el cambio de órgano. El té es de hoja; el licor es de corteza. Son dos preparaciones distintas de la misma planta que aprovechan dos cosas distintas, y eso sugiere que quienes las inventaron sabían bastante más de lo que el recetario deja ver.

Es, además, un paralelo exacto con la marula africana, que aparece en la página del queule: un árbol de linaje antiguo cuyo fruto terminó en una industria de licor. Aquí la escala fue doméstica y el licor se perdió, pero el impulso fue el mismo.

Si alguien tiene la receta de casa, me interesa. Las proporciones de estas cosas se pierden en una generación.

Y una confesión, ya que estamos: yo nunca he tomado té de culén. Tengo trece plantas, es la especie más repartida de mi parcela, me sé su historia completa — y no la he probado. Lo escribo porque me parece que dice algo sobre el estado de estas cosas. Uno puede cultivar una planta medicinal con todo cuidado y no haber heredado lo que se hacía con ella. El conocimiento y la planta viajan separados, y el conocimiento es el que se está perdiendo.

Lo estudiaron temprano. La Biblioteca Nacional conserva una memoria titulada "Contribución al estudio químico e histológico de la hoja del Psoralea glandulosa (culén)" — o sea que a alguien, hace bastante, le pareció que valía la pena mirarla con microscopio y no solo con fe.

Descripción

Arbusto de uno a tres metros, de ramas delgadas y porte abierto.

Lo primero que se nota es el olor. Toda la planta es fuertemente aromática y resinosa: basta rozar una hoja para que quede el olor en la mano. Ese exudado resinoso no es un detalle decorativo — es, como se verá, donde está todo lo interesante químicamente.

La hoja es trifoliada, con tres foliolos, y está cubierta de puntos glandulares que son los que producen la resina. De ahí el epíteto glandulosum.

Las flores son papilionadas, de leguminosa, pequeñas, en espigas, de color celeste pálido a violáceo. El fruto es una legumbre chica.

Hábito

Planta de sol pleno y de terreno seco. Crece en laderas, bordes de camino y suelo removido — es de las que colonizan rápido lo que quedó abierto.

Tolerante, de crecimiento rápido, poco exigente con el suelo.

Florece de diciembre a febrero. Eso, que parece un dato menor, resultó ser una de las cosas más valiosas que tiene: es la única especie de mi colección que florece en pleno verano, justo cuando casi nada más está floreciendo.

Experiencia en El Vitriol

El culén es la especie más repartida de toda mi colección: trece ejemplares vivos repartidos en siete rincones de la parcela, de cuatro sectores distintos. Y no he perdido ninguno.

(El Vitriol es una hectárea, dividida en sectores de una grilla y, dentro de ellos, en rincones con nombre propio. Cuando digo "el borde Clemente" o "el cantero de Júpiter" hablo de lugares de esta misma hectárea.)

Dónde

Cuántos

B3 · Patio ducha 4

A1 · Borde Clemente 3

E3 · Líneas de la ladera 3

A1 · Cantero de Júpiter 1

A1 · Cantero de Marte 1

E3 · Línea sintrópica 1

E3. Ladera E3. 8


Y tiene una historia que puedo contar completa, que es algo que con pocas especies puedo hacer.

El original vino del vivero de Huilquilemu en 2022 y está en el borde Clemente, en A1. Hace unos meses, a su lado, brotaron solos dos hijitos. No los sembré yo: se sembró él.

Los cuatro que esperaban en la maternidad ya salieron. Están plantados a suelo en E3, en el sector sintrópico, y están muy bien. Con eso el sintrópico pasó a ser el lugar con más culenes de la parcela.

Y lo que más me gusta del estado actual: el culén está entero a terreno. No me queda ni uno en maceta. Para una colección donde casi todo pasa años en el vivero esperando sitio, tener una especie completamente instalada es raro.

Amenazas

En la naturaleza

El culén no está amenazado, y eso es una buena noticia que conviene decir: es una planta nativa, útil, abundante y fácil, que no exige ningún cuidado de conservación. Se puede usar, propagar y regalar sin cargo de conciencia.

Si hay algo que lo presiona es lo que presiona a todo el matorral: la conversión de terreno y el reemplazo por plantaciones. Pero como colonizador de suelo removido, el culén suele estar del lado de los que aguantan.

En El Vitriol

No he tenido ninguna. Trece culenes plantados, trece vivos, cero bajas, ni una pérdida en toda la historia de la especie aquí.

Esa ausencia de problemas también es información, y vale la pena ponerla al lado del queule, donde de cuatro ejemplares los cuatro tuvieron dificultades distintas y a dos se los comieron los ratones. El culén simplemente crece. Es la especie fácil de esta hectárea, y en un lugar donde casi todo cuesta, eso es una virtud que hay que nombrar.

Recomendaciones generales

Sol pleno y suelo que drene. No le haga favores: es planta de ladera seca y de suelo pobre. En suelo rico y con riego se pone frondosa y floja.

No necesita riego de apoyo una vez instalada, salvo el primer verano. En climas hostiles, en invierno, se comporta como caduco facultativo, es decir, pierde sus hojas como si fuera un hualle, pero rebrota al asiguiente primavera, hermoso otra vez. 

Plántela donde se quiera el olor y la flor de enero. Es de las pocas que dan flor cuando todo lo demás está apagado, y es melífera.

Propagación

Esta es la parte fácil, y después del queule da gusto escribirla.

Por esqueje prende fácil. Es el método que recomiendo y el que estoy usando para llevarla a los sectores que todavía no tienen ninguno.

Por semilla también, y de hecho se siembra sola: los dos hijitos del borde Clemente brotaron de la semilla de su madre sin que nadie hiciera nada.

Esa combinación —esqueje fácil más resiembra espontánea— es lo que explica que en pocos años haya pasado a ser la especie más repartida de la colección.

Efectos en la salud

Aquí es donde el culén se pone interesante de verdad, porque es un caso en que la ciencia moderna encontró algo que la tradición no sabía que tenía.

Lo que decía la tradición

Infusión de hojas: digestiva, para la diarrea, para el empacho. Y antiséptico, en uso externo. También se le atribuye control del azúcar en la sangre.

La molécula

Todo lo que sigue gira alrededor de un compuesto: el bakuchiol, un meroterpeno que está en el exudado resinoso de la planta — esa pegajosidad aromática que queda en los dedos.

Y aquí viene el dato que a mí me dejó pensando. El bakuchiol es, hoy, uno de los ingredientes más vendidos de la cosmética mundial. Se comercializa como la "alternativa natural al retinol" para el envejecimiento de la piel, está en cremas de medio mundo y tiene ensayos clínicos que lo respaldan.

El bakuchiol comercial no sale del culén —se extrae sobre todo de Psoralea corylifolia, una pariente asiática— pero es la misma molécula. Dicho en corto: el compuesto que está en la crema facial de media humanidad está también en este arbusto que crece solo en las laderas secas de Chile.

Lo que se ha encontrado

Contra hongos (2012). Un equipo chileno aisló del exudado resinoso dos meroterpenos y los probó contra ocho levaduras de aislados clínicos. El bakuchiol dio concentraciones inhibitorias de 4 a más de 16 µg/mL. Y el 3-hidroxi-bakuchiol resultó bastante más potente: de 0,125 a 16 µg/mL. Los autores concluyen que tiene potencial para infecciones serias y enfermedades de la piel causadas por levaduras.

Nótese el detalle: la tradición chilena usaba el culén como antiséptico. Ahí la evidencia le dio la razón.

Contra melanoma (2015). El mismo grupo, ampliado con investigadores italianos, probó cuatro meroterpenos y el exudado completo contra células de melanoma humano. El exudado resinoso redujo la viabilidad celular con una concentración de 10,5 µg/mL a las 48 horas, y el acetato de bakuchiol fue el compuesto más potente de los cuatro.


Lo importante no es eso, es lo otro: el exudado no tuvo efecto citotóxico sobre fibroblastos humanos normales. O sea, mató células tumorales sin matar células sanas, que es exactamente el problema que tiene la quimioterapia.

Contra bacterias (2025). El año pasado, el mismo laboratorio aisló bakuchiol del culén y fabricó doce derivados sintéticos. Dos de ellos inhibieron en un 90% el crecimiento de Staphylococcus aureus y Streptococcus agalactiae; otros dos alcanzaron 94% contra Pseudomonas aeruginosa. Ninguno funcionó contra Escherichia coli.

Y aquí hay una coincidencia que descubrí escribiendo esta página: es el mismo grupo chileno que está estudiando el queule. Montenegro, Madrid y su equipo, entre la Universidad de Playa Ancha y la Universidad de Valparaíso, están trabajando sobre las dos especies que yo tengo plantadas. Las dos páginas de este sitio terminan citando al mismo laboratorio.

Lo del azúcar

De todas las atribuciones tradicionales, la del control del azúcar es la que tiene la evidencia más floja.

Hay un estudio peruano de 2016 sobre el efecto hipoglicemiante de la infusión de planta total, pero fue hecho en ratas normoglicémicas — animales sanos, no diabéticos. Eso limita mucho lo que se puede concluir para una persona con diabetes.

Lo digo porque es justamente la propiedad que más se repite en internet sobre el culén, y es la que menos respaldo tiene. La evidencia fuerte está en el otro lado: antifúngico, antibacteriano, antitumoral in vitro.

Esto es muy relevante

Aquí hay una confusión muy fácil de cometer, y como esta página junta las dos cosas —la tradición y los estudios— tengo que separarlas con todas sus letras.

Nada de lo anterior significa que tomar té de culén haga algo.

Todos los hallazgos que acabo de contar se obtuvieron con exudado resinoso extraído de la planta o con compuestos purificados y a veces modificados en laboratorio, medidos en microgramos por mililitro, aplicados directamente sobre células o microorganismos en una placa.

Una infusión de hojas no es nada de eso. No tiene la misma concentración, no tiene los mismos compuestos, y lo que uno se toma pasa por el estómago y el hígado antes de llegar a ninguna parte. No existe ningún estudio que muestre que beber culén produzca un efecto medible en una persona.

Que algo mate células de melanoma en una placa está muy lejos de que sirva para tratar un melanoma. Si alguien con cáncer abandona su tratamiento para tomar infusiones, el daño es real y puede ser irreversible.

Y una precaución específica que casi no se menciona.

El género se llamaba Psoralea por el psoraleno, un compuesto fototóxico que sensibiliza la piel y con sol produce quemaduras de verdad. Su pariente asiática Psoralea corylifolia, además, tiene casos documentados de daño hepático. No he encontrado datos de cuánto de eso aplica al culén, y esa falta de información es razón para ser prudente y no para confiarse: no me aplicaría la resina en la piel, y menos saldría al sol después.

Nada de esto es una indicación médica. Es hasta dónde llega lo que se sabe, dicho sin adornos.

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¿Y entonces, si quiero tomarlo?

Me lo pregunté yo misma, teniendo trece plantas en el patio, y me parece justo poner aquí la respuesta completa.

Lo que la tradición ofrece es modesto: una taza después de una comida pesada. Nadie en el campo chileno tomaba culén esperando curarse de algo grave, y esa modestia es parte del uso correcto.

Lo que probablemente pase es nada medible. Sería una infusión aromática agradable con una historia detrás. Y a mí me parece que eso basta — pero como acto cultural, no como remedio. Tomar una taza de culén es hacer algo por una planta cuyo saber se está perdiendo. No es tomarse un medicamento.

Lo que no se sabe, y por eso conviene la prudencia: no existe toxicología del culén. Nadie ha medido qué pasa si uno lo toma seguido, ni cuánto es mucho, ni qué le hace al hígado. Esa ausencia de datos no quiere decir que sea seguro; quiere decir que no se ha estudiado.

Así que: una taza ocasional, no un hábito diario. Y si está con algún tratamiento médico, pregunte antes — las interacciones entre hierbas y medicamentos existen, y en el caso del culén nadie las ha investigado.

A futuro, es posible que sepamos más sobre esta maravillosa y resliente planta. 


Polinizadores

Flor papilionada de leguminosa, de celeste pálido a violácea, en espiga. Esa forma es la clásica de las flores polinizadas por abejas — el insecto se posa en la quilla, la abre con su peso y queda empolvado.

No he encontrado un estudio específico de los polinizadores del culén en Chile, así que lo anterior es lo que la forma de la flor sugiere, no lo que alguien observó y contó.

Lo que sí sé, y de primera mano, es cuándo florece, y eso importa tanto como el quién: de diciembre a febrero, en pleno verano, cuando casi nada más está dando flor en la parcela. Para un insecto, un arbusto florido en enero no es una opción más entre varias — puede ser la única. En un lugar pensado para polinizadores, una especie que cubre ese hueco vale por varias.

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Steaming coffee cup on dark background


Plantas con las que se asocia

En el matorral chileno crece con las especies de ladera seca y suelo abierto.

En El Vitriol sus vecinos cuentan la historia de cómo lo he ido repartiendo. En el cantero de Júpiter de A1 lo planté junto con fulel, matico, tres huilmos y el mayu — un cantero armado entero en una temporada. En el borde Clemente está el original de Huilquilemu con sus dos hijos, acompañado de notros, matico, salvia del cerro, calle calle, huilmo y sauce chileno. Y en E3 los cuatro de la maternidad están en el sector sintrópico, que es donde más culenes hay hoy.

A mother reads a storybook with her  child at a wooden table at home, encouraging early learning, literacy, family bonding and quality time together.

Consideraciones culturales

El té de culén, y el licor de culén, son de esas cosas que estuvieron en todas las casas y que casi se perdieron. No tiene protección legal, no está amenazado, no hay plan de conservación — y precisamente por eso es la clase de planta que se olvida: no la salva nadie porque no hace falta salvarla, y mientras tanto se olvida para qué servía.

Me parece que una planta puede extinguirse de dos maneras. Una es que desaparezcan sus individuos. La otra es que desaparezca lo que la gente sabía hacer con ella. El culén está a salvo de la primera y no de la segunda.

Me parece que vale la pena decir las dos cosas juntas: que la gente del campo chileno tomó esta infusión durante siglos como antiséptico, y que doscientos años después un laboratorio chileno encontró en esa misma resina un compuesto que frena levaduras clínicas a concentraciones de microgramos.

No siempre pasa que la tradición acierte. Aquí acertó.

Aviso. Esta página reúne uso tradicional y literatura científica sobre una planta. No es una indicación médica, no reemplaza a un profesional de la salud, y ninguno de los estudios citados se hizo con infusiones. Si está en tratamiento, embarazada, o pensando en darle algo a un niño, consulte antes.

Palms full of lentils on a background of black earth. The concept of harvest, sowing company or agriculture. Global food crisis.

Fuentes

Madrid, A.; Espinoza, L.; González, C.; Mellado, M.; Villena, J.; Santander, R.; Silva, V.; Montenegro, I.Antifungal study of the resinous exudate and of meroterpenoids isolated from Psoralea glandulosa (Fabaceae). Journal of Ethnopharmacology 144(3): 809–811, 2012.

Madrid, A.; Cardile, V.; González, C.; Montenegro, I.; Villena, J.; Caggia, S.; Graziano, A.; Russo, A.Psoralea glandulosa as a Potential Source of Anticancer Agents for Melanoma Treatment. International Journal of Molecular Sciences 16: 7944–7959, 2015. doi.org/10.3390/ijms16047944 · Acceso abierto.

Valdés, F.; Muñoz, E.; Martinez, R.; Ferreira, J.; Silva, V.; Madrid, A.; Díaz, K.; Villarroel, L.; Montenegro, I.Synthetic bakuchiol derivatives: ester and ether analogs with activity against clinically important bacteria. Frontiers in Pharmacology, 27 de octubre de 2025. doi.org/10.3389/fphar.2025.1619997 · Acceso abierto.

Estudio peruano sobre el efecto hipoglicemiante del infuso de planta total de Psoralea glandulosa en ratas normoglicémicas. Revista Peruana de Medicina Integrativa, 2016.

Catastro propio de El Vitriol, septiembre de 2026.

Patricia Pérez Sepúlveda — El Vitriol, Pichaco Norte, Hualqui, Región del Biobío.